viernes, 2 de octubre de 2009

Cosas curiosas que se pueden hacer en Cochabamba

Bueno, y supongo que en cualquier sitio, pero el hecho es que el otro día estuve en el Templo Mormóm de aqui. ¿Por qué? Porque algo que yo no sabía es que los mormones creen algo asi como que un número determinado de personas entrarán al cielo, entonces para poder saber quiénes son han de hacer un estudio detallado genealógico de todos las personas posibles.
Como Fer se encuentra escribiendo un libro sobre el mARTadero, su historia, y el arquitecto que lo construyó fui para echarle una mano y ver si encontraba sus ancestros. No fue así porque nadie de su familia ha resultado ser mormóm, entonces es más complicado porder encontrarle, pero como tienen filmadas las actac de nacimiento puede ver archivos de la ciudad de Cochabamba de 1600 en adelante, algo curioso.
Entonces, para los que estén curiosos por saber si algún familiar suyo es mormón, o intentar descubrir algo sobre sus raíces...los mormones te lo dirán!
Ah! asi me enteré que de momento nadie de mi familia es mormón...

Besos desde Cocha!

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Actorazo

Mi compañera del mARTadero, Su (que aparece en las fotos) me convenció para ayudarla en el corto que tenía que hacer para su escuela...aqui está el resultado!
La escena transcurre en un chichería, tasca típica boliviana donde se bebe el jugo de los dioses incas.




La historia cuenta la leyenda de una guapa cholita que trabajaba en una chichería y que todos querían conquistar, pero ella no se dejaba. Entonces un gallardo borrachín la esperó a la salida de la chichería para forzarala a complacer sus deseos y en un arrebato, la mató. Cuenta entonces la leyenda que el espíritu de la cholita sigue por el pasaje Kullku buscando al responsable de su muerte. En esta adaptación se supone que el asesino se vuelve loco...

jueves, 17 de septiembre de 2009

Haced vuestros comentarios!

Por fin me entretuve a ver qué pasaba con eso de los comentarios y...
ya teneis TODXS la posibilidad de dejarnos algunas palabras!
Porque también queremos saber de vosotros, que sea recíproco.

Pinchad en Nombre/URL, y por lo menos que aparezca el nombre, que luego con los anónimos no nos enteramos.

Y no os olvideis de ver los posts:

Nuestra primera visita

y

Viajazo al Perú: Choquequirao!


Un besazo a todxs!

Esther y Dani

martes, 15 de septiembre de 2009

Y Evo apareció en Madrid...

...y la lió! Como no podía ser de otra manera.

Según parece Evo dijo que se iba a reunir con el Canciller de la República de España, cuando en realidad con quien se iba a reunir era con el rey. Esto demuestra que los líderes políticos tienen la cabeza realmente en otro sitio y no prestan mucha atención a lo que hacen.

De todos modos esto habrá ayudado a que nos demos cuenta de un hecho que en España siempre es obviado en los medios de comunicación: el homólogo de una República, como en este caso Bolivia, es el rey, y no Zapatero. No es que el rey sea un tipo simpático que recibe a los mandatarios de países extranjeros con la finalidad de agasajarles en el Palacio Real para que luego discutan con Zapatero de temas serios, es que es el rey con el único con quien deben hablar, el jefe del estado. Asi como Obama expresó al rey su deseo de fomentar relaciones con España, y a la postre de colaborar con (el primer ministro) Zapatero.

Estaría bien que empecemos a hablar de Zapatero como primer ministro, al estilo inglés o italiano, y dejemos de banalizar otras democracias, que por diferentes en estructura, despreciamos sin mayor análisis que el hecho de ser sudaméricanas.

Leyendo a Esperanza Aguirre hablando sobre libertad de expresión, indigenismo y populismo me hace pensar sobre la revista secuestrada de El Jueves, o el telediario en Telemadrid.

Ya quisiéramos en España poder hablar del rey la mitad de lo que hacen aqui los bolivianos con Evo Morales.

Un saludo!

lunes, 14 de septiembre de 2009

Nuestra primera visita

Después de unos cuantos pinchazos para las vacunas de esos que les gustan tanto aparecieron por Bolivia..María y José ( a.k.a. Mon y Giusse), y bueno, me va a costar poder transmitir solo la mitad de lo que hemos vivido aquí durante dos intensas semanas en las que hemos visitado ruinas incas, bailado en Urkupiña, paseado por Cochabamba y La Paz, viajado en bus de noche (mi atracción favorita), conocido Tiwanaku, volado en avioneta, buscado anacondas, nadado con delfines, visitado una mina en el Cerro Rico de Potosí, y disfrutado como no habíamos podido hacer antes de la increíble variedad de paisajes, sabores y experiencias que te ofrece Bolivia.
Su viaje empezó como no podía ser de otra manera, con cambio de planes repentino. Habíamos planeado encontrarnos a medio camino entre Cochabamba y Santa Cruz, en Villa Tunari, para visitar un parque natural con monos, pumas y demás fauna, pero Aerosur y la seriedad que los caracteriza hizo que tuviésemos que salir hacia Santa Cruz en espera de sus equipajes.


Aprovechamos para comer rica comida camba (de la región cruceña) y visitar Samaipata, un pueblito tranquilo y apacible que alberga El Fuerte, una construcción Inca de la cual se desconoce su utilidad o función y donde surgieron una de las primeras insinuaciones de que en realidad fueron los extrarrestres quienes estaban en contacto con los incas para transmitirles conocimiento y sabiduría, algo que deja tranquilos a los euro centristas.

Entonces decidimos que ya que cambiábamos de planes lo hacíamos del todo y en vez de visitar el Salar de Uyuni, iríamos a Rurrenabaque, a plena pampa boliviana a darnos un homenaje de fauna y flora. Pero antes nos tocaría nuestro primer viajecito en bus, y además de la mejor manera…con cambio de compañía en el último momento y teniendo que recorrer medio país en el peor de los buses de Bolivia. Fuimos como sardinitas en un bus que olía a toda la solera de cada esquina de Bolivia concentrada en cada asiento. Aun así el paisaje perdonaba este incidente y pudimos vivir el cambio brutal de clima como no lo habíamos hecho antes. Del paisaje verde, típicamente Chapareño, empezamos a subir y subir hasta situarnos a los 2500 metros en los que se encuentra Cochabamba. La coca siempre es una ayudita para estos cambios. Llegamos a casita y pasamos unos días en Cochabamba, disfrutando de la familia y pudiendo charlar de una y mil historias con Franz, Fer y el resto. Visitamos el mARTadero y ahora Mon y Giusse se han convertido en sus embajadores en Paris ( merci ;) ) Y como ya sabíamos, coincidía su visita con Urkupiña, la fiesta más importante de la región de Cochabamba, la entrada, los bailes, el calvario, que caracterizan a esta fiesta bañada en chicha y aderezada con Pique Macho. Pudimos disfrutar de los bailes y ver lo maravilloso de los trajes típicos de cada región. Giusse ya empezaba a arrastrar un poco de resfrío del hemisferio sur pero lo dio todo. Subimos a la capilla y visitamos el calvario, donde según la tradición, se ha de picar piedra para sacar un buen pedazo, ya que, cuanto más grande sea la piedra que saques, así tendrás de beneficio (obviamente material como se han acostumbrado a asociarlo sincréticamente). Las piedras son “ch’alladas” con alcohol para agradecerle a la Pachamama, además de rezar a la Virgen para el bienestar de toda la familia durante el año.


De Cochabamba salimos un poquito antes de lo previsto para poder aprovechar La Paz, y ya que estábamos, visitar las ruinas de una de las culturas más místicas de Bolivia, la Tiwanacota. En La Paz nos esperaba con los brazos abiertos nuestra aliga Annie, una periodista americana adorable que conocimos cuando vino a hacer un reportaje del mARTadero. Nos abrió su casa y nos dejo hacer campamento base, además de permitirnos tener una vista inigualable de La Paz, siendo el Illimani lo primero que veíamos al despertar. Hicimos turismo por La Paz y visitamos el MUSEF, Museo de Etnografía y Folklore, donde aprendimos sobre las mascaras utilizadas en el carnaval boliviano y los bailes, además de conocer las distintas telas de cada región. Entre las mascaras estaba la perteneciente al personaje que mas me llama la atención, el “Tata Danzante”, el que según la tradición, decidía estar bailando en sacrificio personal hasta la muerte, literalmente. Actualmente no existen casos reportados de que continúe esta tradición y en carnavales y fiestas ha pasado a un papel metafórico, el último caso que se conoce es de mediados de los 70. En la película “La Nación Clandestina” de Jorge Sanjinés, podéis ver la historia de un boliviano que quiere volver a su “ayllu” (tierra ideal o comunidad de la cual provienes espiritualmente) y convertirse en Tata Danzante.


Ya con los billetes en el bolsillo partimos bien temprano al aeropuerto para ir a Rurrenabaque, en la región del Beni. El llegar hasta el aeropuerto significa llegar a El Alto, y esto es siempre un placer. Desde el avión, bueno, avioneta para 19 personas justas, se puede ver El Alto y su increíble geografía. Al fondo, las montañas, impresionantes, mas aun cuando te vas acercando, desde la planicie que deja asomarse el Titicaca, y has de pasar a través de ellas, dejando pasar una ligera brisa gélida entre la chapa del avión, y de repente, entre las nubes, empiezas a apreciar el cambio del blanco nevado al verde selvático, la bajada de temperatura y de altitud. En unos cuarenta minutos estas en un aeropuerto de tierra batida al más puro estilo de Indiana Jones y con una capa de sudor caliente en la piel, además de que te sobran unas cuantas capas que traías por el frio altiplánico. Yo todo esto sin salir del mismo país.


Según llegamos al aeropuerto, paso como teníamos previsto, una mujer de una agencia turística nos asalto amablemente para ofrecernos un tour que partía a La Pampa en ese mismo instante. Aun quitándonos los tapones para poder oír algo (cosa que Giusse no consiguió en tres días ya que se convirtió en altiplánico por la gracia de Viracocha) aceptamos y partimos tres días y dos noches con otra pareja de italianos y una de catalanes. Un viajecito de unas cuatro horas en jeep por un camino seco y árido nos llevo hasta el punto de recogida de turistas en barquita. Y ahí empezaría el enorme placer que estuvimos experimentando durante tres días: barquita por el rio, cientos de animales que nunca hubieses imaginado cerca de ti, un cielo nocturno lleno de todas las estrellas que existen… Ni siquiera los temidos mosquitos aparecieron para arruinarnos estos tres días. Nada más empezar la travesía aparecían los primeros caimanes, que son los reyes de este tipo de viaje, por la impresión que da pasar cerca de ellos. Pero pudimos disfrutar de actividades como bañarnos en las partes donde había delfines (que es donde no hay caimanes), pescar pirañas y buscar anacondas. Yo creo que Giusse aun se pregunta por qué salió del agua y no se quedo a vivir en la cabaña, se le veía en su salsa, nunca mejor dicho. Yo al final saque lo último de valor que me quedaba del año y me decidí, supongo que habéis disfrutado del video. Lo de buscar anacondas es curioso porque en un momento dado te das cuenta que estas buscando algo, por una zona pantanosa, que en cuanto te encuentres, vas a querer huir sin poder, curiosos el ser humano. Aun así no son peligrosas, o eso dicen, pero no pudimos ver ninguna. Nos metimos por una zona pantanosa donde nuestro simpático guía no nos había dicho que además de anacondas inofensivas había caimanes no tan inofensivos. Según él es que la gente exagera demasiado. Eso me recuerda también que mientras algunos se bañaban en una zona “segura” de caimanes, de repente Esther vio meterse uno al agua, a lo cual grito y aviso de qué había ocurrido, y el guía decía “ja ja, un caimán dice, ja ja ja”, en dos palabras: un colega. Claro que sabiendo que aquí las bromas son del tipo: “hay una tarántula en tu cama” y puede que sea verdad, pues no sabes muy bien de qué fiarte. Eso te hace igualmente reflexionar mucho, ya que indudablemente, hemos perdido todo contacto con la naturaleza hoy en día, y ante las situaciones más “naturales” que podemos vivir somos el animal más indefenso.
La vuelta de esta dulce realidad no fue fácil aunque aun nos quedaban unos días que aprovecharíamos. De hecho de la vuelta aun debe estar acordándose Mon y sus visiones a lo “Viven” cruzando de vuelta las montanas nevadas del altiplano y esas simpáticas turbulencias que hicieron las delicias de su imaginación. Así que de nuevo, en el aeropuerto de El Alto nos vestimos a la inversa, poniéndonos esas capitas de ropa que hacia una hora nos sobraban en Rurrenabaque.



En pocos minutos de discusión decidimos que lo mejor iba a ser visitar el lago Titicaca y la Isla del Sol, ya que era una oportunidad única y había que aprovecharla. Salimos la siguiente mañana y conseguimos, de nuevo, que todo saliese bien. Disfrutamos de una trucha fresca a las orillas del lago y partimos hacia la Isla donde nació Inti, y visitamos las ruinas que quedan de las culturas que vivieron por estas zonas. Llegamos a la zona norte de la isla, donde hay un laberinto de piedra, y ofrendas hechas con piedritas para pedir deseos. Después de hacer los nuestros empezamos a caminar esperando encontrar algún albergue antes del anochecer. No ocurrió así, como era de imaginar, pero la tranquilidad siempre premia a los que saben esperar, y de la oscuridad salió una voz celestial que nos ofrecía alojamiento y comida caliente por un más que módico precio. De hecho resulto ser el mejor hostal que he visto en Bolivia y tal vez de todos mis viajes, cenamos increíblemente en una cabaña caliente y antes de dormir contemplamos una vez mas todas las estrellas del universo. A la mañana siguiente, fuimos con la fresca a lo alto de un cerro para contemplar el espectáculo único de ver el amanecer en el lago natural más alto del mundo, a casi 4000 metros de altitud. Llegamos hasta el sur de la isla en poco tiempo y partimos de nuevo a Copacabana, pueblito costero del lago, y de ahí a La Paz. En seguida recogimos las mochilas y esa noche pasamos otro viajecito inolvidable en bus hasta Potosí. Cuando cruzas el altiplano de noche y al chofer no le apetece poner la calefacción, de verdad que solo puedes pensar en cuantas muertes crueles existen para gente así. El enfado se te pasa cuando llegas, después de largo rato.


Ya en Potosí, fuimos al centro y Mon sintió un poco de sorojchi (mal de altura), una mascadita de coca, y listos para visitar una mina en el Cerro Rico, la montana más codiciada en época colonial, hoy en día mitad Patrimonio de la Humanidad y la otra mitad explotada por los mineros que aun se atreven a entrar en ella. La visita son unas tres horas que en ningún caso te dejan indiferente. La seguridad no es algo a tener en cuenta si haces esta visita y ves una de las partes más miserables de Bolivia, siendo el turismo una de las razones por las que aún se mantienen abiertas muchas de ellas.


Bajamos unos cuantos metros y pudimos ver el trabajo y conocer a los mineros famosos por su alegría y orgullosos de lo que hacen. Los olores y la fatiga propia de estar en la ciudad habitada más alta del mundo sin casi oxigeno hacían que cualquier esfuerzo se convirtiese en una tarea titánica, y más cuando, con los mineros, tenias que “ch’allar” con alcohol de 96 grados potable para que el Tío (el Diablo, dueño de las entrañas de la tierra) y la Pachamama trajesen buena suerte. Al final visitamos la figura del Tío, que está a la entrada de cada mina y es quien tiene la potestad de darte una buena veta o no dejarte oír cuantas explosiones ha habido y dejarte morir con aquella que obviaste. La superstición juega un papel fundamental en la cultura boliviana.
Y bueno, hasta el final se mantuvo al incertidumbre de saber si Mon y Giusse iban a conseguir volver a Santa Cruz para tomar el avión de vuelta o no. No consiguieron boleto para ir Sucre-Santa Cruz, así que volvimos a Cochabamba, desde donde habíamos “reservado” dos pasajes pero que fueron borrados del sistema media hora antes de confirmarlos. Entre nervios al final, como siempre ocurre, conseguimos dos billetes para Santa Cruz y volvieron a casa con algún que otro incidente que hacen que un viaje sea normal y no una algo matemáticamente programado.
A Mon y Giusse, gracias por venir!!!. Seguro que esta explicación se os queda corta para todo lo que pudimos vivir en estas dos semanas. En los comentarios espero que escribáis todos esos pequeños detalles que me habré dejado en alguna parte íntima de mi memoria.


A tod@s los que estáis pensando venir, espero que este post sea la razón definitiva para que hagas click!...y compréis un boleto.



Y como no, las fotos! :


En Samaipata, el fondo las ruinas Incas.




En la cocina de casa, tomando un desayuno típico.

Vistas de Quillacollo, ciudad donde se celebra Urkupiña desde la subida hacia el Calvario.




Picando piedra para tener un buen año.




Es común encontrar billetes falsos quemados por el camino ya que se venden en fajos para quemarlos juntos con la q´oa y hacer las peticiones a la Pachamama y la Virgen al mismo tiempo.




La comida, omnipresente en cualquier parte de Bolivia, en cualquier fiesta.



Niñas vestidas con el traje tradicional de Tarabuco, cerca de Sucre.




Con un Tinku y su traje de increíbles colores y mezclas.




Chicas tinku.




Todxs festejan las fiestas de Bolivia, y siempre es un buen momento para sacar la bandera de paso.



Traje típico de zonas tropicales.




No es que yo esté lejos (aunque sea pequeño) es que estos dos tipos eran dos morlacos...cualquiera hace un tinku con ellos.



La Paz, al fondo con la vista típica de la colina que sube hasta El Alto.



Plaza Murillo, epicentro de la política boliviana, con el Palacio Quemado al fondo.



Después de tomarse unos platos típicos bolivianos, siempre listos para una pose perfecta.



Descansando en casa de Annie, aunque no se ve, con el Illimani al fondo.




¡Guapa!




Vistas de La Paz con el Illimani al fondo.




Camino de Tiwanaku, ya a casi 4000 m., echando una pachanguita.



La puerta de Tiwanaku, donde Evo fue impuesto según la tradición indígena como jefe del Estado.



En los muros de Tiwanaku.



La puerta del Sol.




Tiwanaku.




Caras talladas en las paredes de Tiwanaku.




Esculturas simbólicas.




Desde Tiwanaku volviendo a La Paz, puro altiplano.




La avioneta camino del Beni.




Respiradno aventura!




Nuestra barquita.




Uno de los numerosos caimanes que tomaban el sol plácidamente.




Capibaras (ratas gigantes)




Otro "caimán" tomando un bañito.




De travesía.




Tortugas haciendo cola para el Inem en Madrid.




De estos se ven un montón, bien juguetones.



Puesat de sol,a unos 25 grados, en camiseta, uhmmm....




Buscando anacondas.




Más caimanes.




4 aprendices de genio.




Aqui el maestro.




Hamaca, producto del Beni.




Aqui se ven bien los dientecitos de la piraña. De hecho luego nos enteramos que siempre hay pirañas cuando te bañas, pero sólo te atacan si tienes sangre.




Habiendo pescado la piraña más peligrosa de todo el Beni.




Crias de caimán. De esas sobreviviran sólo unas pocas, el resto se las comeran unas aves prehistóricas que aún campan libremente por el río.




¡Guapos!



Aeropuerto diseñado por un arquitecto en taparrabos.




Camino de la Isla del Sol, navegando el Titicaca.



El lago Titicaca.





Laberinto de la Isla del Sol, zona norte.




Camino empredado que te guía por la Isla.



Dentro del laberinto.




Puesta de Inti.




Anochecer en el Hemisferio Sur (dedicado a los amantes de la astrología ;)


Al llegar los españoles a la isla, pensaron que ésta era la fuente de la vida eterna. Cada caño simboliza unos de los principios indígenas: Ama Sulla, Ama Quella, Ama Llulla (No seas mentiroso, no seas flojo, no seas ladrón).




En Potosí.




El trabajo de los minero sigue siendo igual de rudimentario que hace cientos de años.




Portada del próximo LP de "Minera´s in da Club"




Las manchas negras de la puerta en la sangre vertida por el sacrificio de una llama para traer buena suerte y riquezas.




Dentro de la mina, a los que te vas encontrando se les obsequia con cigarros, alcohol, refresco o coca.