lunes, 14 de septiembre de 2009

Viajazo al Perú: Choquequirao!


Así que nos fuimos a Perú, o al Perú como dicen aquí. En todo el tiempo que llevábamos en Bolivia aun no habíamos pensado en salir del país, además que tampoco podíamos porque no teníamos el visado…pero ahora ya somos bolivianos así que cuando nuestro amigo Marce nos hablo de este viaja no lo pensamos dos veces. El viaje era con unos amigos suyos peruanos que había conocido el año anterior y le habían ofrecido un viaje de 4 a 5 días a lo que es considerado como el segundo Machu Picchu de Perú. Además lo bueno es que aun no está muy explotado turísticamente así que no te cobran tanto como en Machu Picchu, donde solo por caminar haciendo el camino del Inca te pueden llegar a cobrar 250$, lo cual nos parece una aberración. De hecho la UNESCO a lo mejor le quita a Perú la catalogación de Patrimonio de la Humanidad al Machu Picchu por explotación masificada del área.


Marce ya nos había avisado que sería duro el viaje pero no sabíamos lo que vendría…
Partimos de Cochabamba a La Paz de noche, donde nunca antes habíamos estado. No tuvimos mucho tiempo de entretenernos en este viaje ya que debíamos seguir un largo camino. En seguida tomamos el micro que te lleva a Desaguadero, la frontera con el Perú (curioso nombre para una frontera). El viaje es de unas tres horas y es increíble porque has de subir a El Alto, la ciudad que colinda con La Paz. Vas subiendo poco a poco, apreciando las increíbles vistas que te ofrece La Paz con el Illimani al fondo y de repente…planicie, una inmensa planicie de casas y calles semiasfaltadas donde no te quedas indiferente. Además decir que El Alto s la ciudad más conocida en Bolivia por su apoyo a Evo y sus movimientos sociales. Recorrerla y salir de ella es mágico, estas a 4000 metros y aun se ven montanas al fondo, la extensión de tierra más alta del mundo. Mientras vas llegando a la frontera aun te queda una sorpresa increíble, el lago Titicaca. De repente aparece, tranquilo, sin avisar, pero a fuerza que desprende no podrá dejarte indiferente. El lago donde cuenta la leyenda que nació el Sol, y también los Incas, de la mano del Dios Viracocha.


Pasamos la frontera, no sin algún problemilla típico de cruzar una frontera a estas latitudes políticas, pero sin mayor riesgo ni infortunio. Y de aquí de nuevo en bus hasta Puno, donde nos encontraríamos con los amigos de Marce. Lo más chocante al subir en el bus de la frontera a Puno es la amabilidad de las pasajeras porque te sentases a su lado, algo que nada mas partir entendimos perfectamente ya que la amabilidad se convirtió en suplica de ayudarlas a hacer un poco de contrabando para la entrada al Perú. Como Bolivia es muchísimo más barato que Perú aprovechan para traer hasta bolsas de plástico. Nos dieron unas chaquetas de cuero, calcetines y braguitas que teníamos que decir que eran nuestras para que no pagasen impuestos al cruzar la frontera y listo.


Al llegar a Puno nos llevaron a comer…pescado fresco! Algo que hacía meses que no probábamos. Ummm…te sabe a gloria! Trucha y ceviche del lago Titicaca, aderezado con una salsa acida estupenda y una cervecita para no atragantarte o una Inca Cola en el país donde todo es “Inca” para el turismo.


De ahí nos fuimos al lago, a visitar a los Uros. Estos son una tribu muy simpática que vive en islas flotantes construidas con totora (un tipo de rama que crece en el lago y flota). Esta tribu fue expulsada por los Incas en una de las múltiples batallas de la época y ellos se lanzaron al lago pasando de luchar. En la visita puedes hablar con ellos, quienes te cuentan su historia y su forma de vida. No son muy numerosos pero igualmente cuentan con importancia en la cultura e historia de las culturas altiplánicas Si os animáis incluso se puede alquilar una habitación para dormir alguna noche.


Una niña Uro en su isla flotante.



Tras esto, otra noche más en bus, de Puno a Cuzco. El viaje fue tranquilo en un bus bien agradable aunque mejor llevar unas mantitas ya que las temperaturas bajan drásticamente de noche. Llegamos a Cuzco, casi sin darnos cuenta después de vernos 4 capítulos del equipo A con acento venezolano antes de dormir, y partimos hacia Cachora, el pueblito desde donde se empieza el camino de Choquequirao. Al llegar te preguntan los lugareños si quieres alquilar un taxi hasta el mirador o mulas para la carga pero por alguna extraña razón que nos llenaba de entusiasmo y motivación dijimos que no (cuanto nos dolería esta decisión más tarde). Los chicos de la calle nos decían: “ Vais a Choquequirao, eso esta leeeeeeeeeeejos!!!!!” Pensábamos que era para que les contratásemos una mula, o a ellos como porteadores y que su exageración se debía a razones culturales. NO, repito, NO es así. Choquequirao está a unos 32 kilómetros por caminos de cabras empinados con piedras de punta, pero con vistas inigualables.


El primer día fue relativamente suave pero Esther empezaba ya a sonreir lo justo y decir que quería irse a casa, y eso que aun quedaba lo peor. Esa noche conseguimos dormir en un camping, más o menos preparado, lo malo es que nuestros otros compañeros de viaje trajeron una botella de Pisco, bebida peruana de unos 45 grados, y se les ocurrió bebérsela entera, así que nos despertamos a media noche escuchando gritos ya que se estaban peleando y parecía que fuesen a matarnos a nosotros también…así que después de dos noches durmiendo en bus esta no conseguimos dormir mucho.


Nos despertamos a las seis de la mañana para empezar temprano y antes del mediodía habíamos llegado debajo de la primera colina. Era increíble ver como al inicio del viaje íbamos casi a la misma altura de montanas nevadas, y un profundo valle que aparecía poco a poco entre las montanas. La gente que pasaba en dirección contraria nos iba diciendo que quedaba “un poco” con ganas de no desanimarnos. Indescriptible la bajada hasta el valle, donde estaba el rio que dividía prácticamente la mitad del viaje y donde ya estábamos casi exhaustos. Se veía desde antes el zigzagueo que deberíamos seguir y que desde la distancia no parecía tan duro. Y ahí empezó lo realmente duro. Seis horas de subida ininterrumpida entre piedras ayudados por los palos que nos encontrábamos por el camino, además del ánimo que encontrabas de otros viajeros que también sufrían o habían sufrido antes este “calvario” voluntario. A poco de llegar a nuestro destino, un campamento casi en la cima, conseguimos un plato de arroz con huevo que supo mejor que un entrecotte a la pimienta y ya por fin llegamos al camping. Las vistas fueron increíbles y, aunque parezca de locos, el placer de estar recorriendo parte de los Andes a pie, reconfortaba un poco (Esther negara esta afirmación tajantemente). Al siguiente día ya parecía que nos quedaba poco para llegar al destino, pero nada más alejado de la realidad. Nos levantamos a las 4 y media para empezar muy temprano ya que debíamos empezar la bajada para estar a tiempo de vuelta. Salimos con linternas y un fresquito mañanero que invitaba a hacer cualquier cosa menos salir de excursión. Ya no era tan duro, íbamos serpenteando la montana, y al mismo tiempo que amanecía aparecían las montanas que un día antes tuvimos que bajar y que u día después tendríamos que volver a culminar. En ese momento solo pensábamos en llegar a las ruinas y Esther afirmaba que se quedaba allí a vivir y que cada año la llevásemos algo de comida. Por fin….Choquequirao. Al tiempo que llegamos salía el sol con más fuerza, serian las 10 y media, así que no había sido tan rápido, además la noche anterior llovió y estaba el camino enfangado, igualmente podéis ver las fotos para entender qué es lo que vimos. Dicen que los Incas construían tan alto para huir de las invasiones y las batallas, pero esa es otra historia. Realmente se puede sentir algo especial, algo que te acerca más al cielo, en un sentido literal pero también espiritual, y estar en un sitio especial no solo por cómo es sino por el camino emprendido para poder llegar. La lección siempre es la misma, el camino es lo importante del viaje, no la meta. Claro que cuando sabes que tienes que volver por donde has venido no le ves la espiritualidad así tan fácil, hay que ponerle imaginación y sentimiento.


La vuelta aun así no fue tan dura, toda la montana la bajamos relativamente fácil. Conseguimos una mula para llevar nuestras mochilas lo cual era un alivio y bajamos arrastrando dolores en todas las partes del cuerpo. Esa noche acampamos sin lluvia por primera vez y el cielo estaba claro así que vimos el cielo mas estrellado que se pueda imaginar. De nuevo a madrugar y a seguir andando por cuarto día. Llegada a Cachora, de ahí a Cuzco donde pudimos pasar unas horas y visitar “Inca Land” donde todo es Inca y preparado para el turismo globalizado que hace estragos en algunas regiones del mundo. La ciudad es espectacular pero los McDonald’s en la plaza principal y los Irish Pubs hacen que te sientas un poco desubicado. Casi ninguna de las personas que se nos acercaron fue con la sana intención de hablar u orientar mas por el hecho de comprar o consumir cualquiera de las cosas que se pudiesen ofertar con el apelativo “Inca” antes. Preguntamos por curiosidad cuanto costaba realizar el viaje a Choquequirao y por el que no habíamos pagado más que la comida y un precio muy asequible por dormir, y nos dijeron que 250$, aunque nos hacían descuento por ser tantos, unos 230$. En pocas horas nos cansamos del acoso del inca-consumo y estábamos deseando regresar a nuestra Cochabamba querida. Salimos hacia Puno esa misma noche y de ahí de vuelta atrás. Pudimos parar un poquito en La Paz, comer algo rico, ver a una amiga y poder caminar tranquilos en nuestra Bolivia querida.
Así que después de 4 días durmiendo en bus y 4 en tienda de campaña con lluvias y borrachos ruidosos conseguimos una cama caliente y nuestros amigos que nos esperaban asombrados de que todo hubiese salido bien, ya que cuando se viaja en Sudamérica, nunca nada sale como lo planeado ;)


Dani os recomienda mucho este viaje, una experiencia única, tanto física como personal. Esther…


Fooooootos!



Cholas junto al lago Titicaca.

Llegada a Puno con los amigops de Marce (que está echadno la foto): ahi vefmos a Hermes, Darwin,...

La iglesia de Puno.

Nabegando el lago Titicaca en dirección a las islas de los Uros.


Recibimiento de las mujeres Uros en su hogar.


Las vestimentas típicas son bien coloridas.


En el lago se aprende a nadar a los tres años de edad.


En clase de "Fabrícate tu propia isla flotante".


Tejidos típicos.


Vistas de la "capital" de los Uros.


Llegada a Cachora e inicio del viaje. Las nubes nos impedían ver lo que se avecinaba...


Nuestro perro "Richard" que nos siguiódurante todo el viaje, ashat que encontró otros turistas que le daban más comida.... vida de perros.

Por el camino verde...


Es normal encontrarse con otros caminantes o lugareños que transportan la mercacía que luego nos comeremos.


Cuando se ahce de noche se ven bastantes luces de linterna de aquellos que aún no llegaron a su destino.

Al calor de una hoguera.


Si os fijais se ve el zigzagueo que luego tendríamos que subir.



El "señor Matías" de los Andes.



Aqui parecía que la mitad estaba hecho...


Disfrutando del aire puro y limpio...


Disfrutando como nunca, compartiendo sonrisas y buenos momentos.


Ell mejor arroz sin sal y huevo que jamás probareis.


Todo elemento es un buen portador del mensaje del Señor.


Boliviándola!


Y al fin...Choquequirao!



A las puertas.


Charlando entre nubes.


Y por encima de ellas.



Estos incas sabían subir, eso es indudable.


Esther nos regala una sonrisa (tuve que pagar).


Terrazas típicamente incas para la cosecha. No quiero pensar cuántos se cayeron recogiendo pepinos.



De vuelta, por caminos donde todo el paisaje era abrumador.


Nunca se ha de perder el estilo. Esta foto se titula: "Me bajo los Andes a lo Karl Lagerfeld". De los creadores de "Con palillo de porcelana se liga bien" llega: "El bastón es mi mejor amigo" (NOTA: para Pedro y Oscar, estoy convencido que el bastón se va a convertir en el complemento de moda verano 2010-2011, adelantémonos y montemos el Emporio).


Esther perseguida por una marabunta salvaje de burros.


Unos colegas peruanos, nos ibamos haciendo la persecución simultánea durante todo el viaje. Un saludo compañeros!!!


Y aqui os dejo una selección de las mejores panorámicas









A la llegada a Cachora nos reagló estas vistas con el cielo claro.



Y ya en Cuzco, en la Plaza principal.


Y en las piedras clásicas de contrucción inca.



1 comentario:

Unknown dijo...

Hacia muchisimo tiempo que no me reia tanto con esos comentarios de AVENTURAS las fotos buenisimas y como se suele decir la cara es el espejo del alma y no hay nada mas que ver a ESTHER la cara de cansancio lo del burro a estado muy bueno la proxima vez ya lo sabes guapa.O burro o que te suba a cuestas.que con ese estilo posando con el baston parece un buen moceton