jueves, 16 de abril de 2009

Potosi

En esta Semana Santa hemos decidido ir a conocer el Salar de Uyuni, divino y terrible al mismo tiempo. Para ello salimos de Cochabamba con Renata y Arturo, dos amigos canarios, en flota (bus) por la noche y llagamos a Potosí por la mañana donde había que hacer un cambio de flota.

Pasamos el día en Potosí, la ciudad más rica del mundo en la época de la colonización y bastante tiempo después debido a la gran cantidad de minerales que había, en concreto mucha plata y oro que se llevó a España y que se quedaron los alemanes y los holandeses ya que España tenía que costear las guerras que Carlos V tenía abiertas y porque la nobleza española perdía sus títulos al convertirse en comerciantes y artesanos, así que se gastaron los minerales encargando la mano de obra a estos países.

Hoy día la ciudad es muy bella pero muy pobre. Cuesta imaginar que un día fuera la más rica y poblada y que los cantantes de ópera de la época se pelearan por ir allí a cantar, antes incluso que a París.


Paseando por cualquiera de las calles potosinas se puede apreciar al fondo una gran montaña, llamada “El Cerro Rico”, ya que es de allí de donde se extraían los minerales que hicieron rica a la ciudad y que actualmente se sigue explotando, con mucho peligro porque está casi hueco y hay peligro de derrumbe.




Al fondo un campanario y balcones típicos coloniales.

Entrada a la Casa de la Moneda. Existen dos, pero sólo esta puede visitarse. En ellas es en donde se hacían las monedas en la época colonial. Había el mismo tipo de moneda tanto en España como en América Latina. Es curioso que hoy en día Bolivia encargue la fabricación de su moneda a España(los céntimos), Francia(los billetes) y Canadá entre otros lugares, ya que le sale más barato que fabricarlos en el país.

Uno de los hornos donde se hacían las monedas. La sala nunca se ha limpiado, por lo que se puede ver en el mismo estado en el que se quedó una vez que dejaron de usarlo.




Una de las dos prensadoras que hay. Las usaban para prensar la plata que posteriormente usaban para hacer las monedas. Funcionaban gracias a los bueyes que estaban en la planta baja tirando para hacer que funcionase el engranaje. Los cambiaban cada hora o dos horas.




Dedicada a la madre y padre de Dani.




Dos cholitas, cada una con su puesto de frutos secos: plátano frito, habas, maní (cacahuete),… tan típicos de cualquier ciudad boliviana.



Paisaje de la ciudad desde el mirador donde, por cierto, sonaba Julio Iglesias.

2 comentarios:

akane dijo...

Julio Iglesias hace que esa ciudad sea mejor!!

Proyecto mARTadero dijo...

Julio Iglesias hace que TODO sea mejor!